En esta entrega apalabrada, el escritor Raúl Castillo Soto revela la más atroz de todas las verdades de nuestra condición humana, la caducidad de la existencia. Cada uno de los cuentos de El robo del tiempo es una pieza literaria extraordinaria que hurga en la psiquis del lector. La construcción de los personajes, los giros inesperados y los finales contundentes mantienen al lector hipnotizado, de manera que no tiene más remedio que ser espectador de historias que revelan los lados más crueles de nuestra humanidad.
Elga M. Del Valle La Luz, Ph.D.
Historiadora y escritora
El robo del tiempo es una invitación a la sorpresa, no una sorpresa cualquiera sino aquella que te deja aturdido y, a la misma vez, con deseos de leer más. En este universo de Raúl Castillo Soto resalta la valentía del autor al escribir sobre temas controversiales y sensitivos de una manera que se puede sentir la cercanía de la situación y hasta identificarse con los personajes. Estos cuentos son historias que parecen ya escuchadas, de otra manera y en diferentes medios, pero que en las palabras de este autor se convierten en nuevas y retantes perspectivas.
Luis Antonio Rodríguez (Lar0)
Escritor y promotor cultural
PUERTAS ABIERTAS
Decía mi abuela Juana, quien era ciega de nacimiento, que dejar las puertas abiertas es cosa de mala suerte, que esto invita a lo desconocido. Aún me parece escucharla: «Las puertas abiertas ceden el paso a aquellos espíritus que aún no han encontrado el camino hacia su última morada». Aseguraba que estos espíritus no son muy agradables o complacientes, pues culpan a los de carne y hueso por el indeseable regreso al limbo de nuestra dimensión. Siempre cerraba su letanía confesando que había sido bendecida con un sentido, para sustituir el perdido, que le permitía saber cuándo una puerta estaba abierta en la casa: se le erizaban los vellos del cuerpo, en especial aquellos detrás del cuello.
Raúl Castillo Soto nació en San Juan, Puerto Rico. Obtuvo su Bachillerato en Psicología, de la Universidad Interamericana (1981) y una Maestría en Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico (1989). Se desempeñó como trabajador social en el Distrito Escolar de Trenton, New Jersey, hasta su retiro en 2020. Su primera publicación fue el poemario Matices (2007). Fue coautor de Caminos de luz: Sueños en 3 actos (2009) junto a los destacados poetas españoles Ramiro Carballal y Pedro Ferreira. Además, ha publicado los poemarios: Voces bajo la carpa (2009), Enigmas (2012), Guiñapos y oropel (2016), Esbozo silente (2024); y el libro de cuentos cortos El hogar de los escombros (2014). Castillo obtuvo el primer lugar en el XIX Concurso Internacional de Poesía (2010) convocado por el Instituto de Cultura Peruano y en el Concurso Internacional de Siglemas (2015) de Ediciones Scriba, NYC; y el segundo lugar en el Premio Nacional de Poesía Guajana (2010). También, fue ganador del Certamen Nacional de Literatura Manuel Joglar Cacho (2010) en las categorías de poesía y cuento; por igual fue honrado con un Segundo Accésit en el Certamen Eugenio Florit (2008) por su obra Noctámbulo de diez espacios. Figura en las antologías del ICP (Miami) Poetas y Narradores (2010) y en la antología de poesía Que no cesen rumores (2010).